Archivo para Valencia

Noticias luctuosas del Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II

Posted in Agenda, In memoriam with tags , , , , , , on 13 septiembre 2019 by Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II

Monasterio del EscorialEste viernes 13 de septiembre, dies natalis del Señor Felipe II (+El Escorial, 1598) el Consejo de Estudios Hispánicos que toma de él su nombre y se halla situado bajo el alto patronato de su sucesor Don Sixto Enrique de Borbón, inicia el nuevo curso. El Rvdo. y Excmo. Sr. D. José Ramón Garcia Gallardo, oficial de la Orden de la Legitimidad Proscrita, ofrecerá la Santa Misa por el eterno descanso del Rey Prudente.

Ayer jueves fallecía en Valencia el Excmo. Sr. D. Alberto Ruiz de Galarreta Mocoroa, miembro ordinario o de número del CEH Felipe II. Sus exequias se celebran hoy —LXXXIII aniversario de la liberación de su San Sebastián natal por el Requeté— en el Cap i Casal. A ellas asiste el Presidente del Consejo, el Profesor Miguel Ayuso, quien ha publicado el siguiente obituario en el diario madrileño ABC:


Alberto Ruiz de Galarreta (1922-2019)

El último carlista histórico

Cuando le conocí, en 1977, se estaba muriendo. Entusiasta y risueño. Como se mantuvo siempre. Era médico y sabía de lo que hablaba. Pero exageraba: advertía indicios de procesos que pueden llevar a la muerte. La que le ha llegado, finalmente, como a todos, pero más de cuarenta años después, a los casi noventa y siete, tras haber enterrado a innumerables amigos que, en cambio, gozaban de inmejorable salud.

Era un hombre extraordinario. Y la Providencia lo puso en el camino como mi mejor amigo, aunque por edad hubiera podido ser mi padre. Ligado desde su infancia, en la San Sebastián de antes de la guerra, a la Agrupación Escolar Tradicionalista (AET), se ha mantenido fiel al Carlismo hasta su muerte. Nada de extraño tiene, pues, que el Abanderado de esa Causa, Don Sixto Enrique de Borbón le distinguiera en 2013 con la Gran Cruz de la Orden de la Legitimidad Proscrita.

No hizo la guerra por poco, pero recordaba vívidamente aquellos años de terror y heroísmo. Mudada tras ella su familia a Valencia, estudió Medicina y probó su vocación en la Compañía de Jesús. En el noviciado de Veruela, de la provincia de Aragón, los superiores discernieron que no la tenía. Y Alberto, cincuenta años después, emocionado, protestaba: «Yo no fui infiel a Jesucristo». Desde luego que no. Ingresó en el Cuerpo de Sanidad de la Armada, en el que se retiró de Coronel. Se doctoró con una tesis de historia de la medicina. Ejerció con pasión y dedicación sacerdotal la profesión. No se casó y consagró su vida al apostolado tradicionalista. Fue, así, de los fundadores de la Ciudad Católica que Eugenio Vegas Latapie, rival dinástico, y Juan Vallet de Goytisolo traían de ultrapirineos a mediados de los cincuenta y cuya tertulia de los martes animó de modo que no puede describirse. Trabajó intensamente durante la Jefatura Delegada de José María Valiente. Colaboró con un enjambre de noms de plume (que a veces se divertía en hacer polemizar entre ellos) en el semanario ¿Qué pasa?, dirigido por Joaquín Pérez Madrigal, terror del clero progresista en los años del desastre conciliar, y luego en el quincenal navarro Siempre p’alante, entre una serie no pequeña de revistas y boletines, como apóstol de la «unidad católica de España». Editó la extraordinaria recopilación Apuntes y documentos para la historia del tradicionalismo español (1939-1969), en veintiocho tomos, algunos de dos volúmenes, prolongación de la historia canónica que don Manuel Fal Conde encomendó a Melchor Ferrer Dalmau en los años de la posguerra.

Nunca dejó de seguir la actualidad y a todo le sacaba moraleja profundísima, con frecuencia espiritual, aunque era lo más alejado de un beato, pues tenía una capacidad asombrosa de penetración y reflexión. Individuum inefabile, dice el clásico. No es mala ilustración, genio y figura, la de Alberto Ruiz de Galarreta.

MIGUEL AYUSO
Alberto Ruiz de Galarreta Mocoroa nació en San Sebastián el 28 de diciembre de 1922 y ha muerto en Valencia el 12 de septiembre de 2019. Escritor pugnaz hasta el final, durante cerca de setenta años, ha sido uno de los últimos hombres relevantes del Carlismo histórico.
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In memoriam Juan Antonio Sardina Páramo

Posted in In memoriam with tags , , , , , , , , , on 16 octubre 2017 by Consejo de Estudios Hispánicos Felipe II

Juan Antonio Sardina Páramo (foto Ramón Leiro)

Pontevedra, octubre 2017, mes del Santo Rosario. [FARO]. Juan Antonio Sardina Páramo, nacido en La Coruña en 1949, ha fallecido en Pontevedra el 3 de octubre pasado. Cursó Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela durante los últimos años sesenta y primeros de los setenta del siglo pasado. Ya durante sus estudios universitarios despuntó como alumno brillante y se vinculó con la cátedra de Derecho Natural y Filosofía del Derecho que regentaba el profesor Francisco Puy. Venció el concurso de trabajos de alumnos del curso 1969-1970 con un estudio de 214 páginas sobre El cooperativismo en Galicia, que en 1971 se publicó como el volumen número 7 de la Biblioteca Hispánica de Filosofía del Derecho. Para esa misma colección tradujo el estudio del ilustre profesor carlista brasileño José Pedro Galvão de Sousa sobre La historicidad del derecho y la elaboración legislativa (1972) y el famoso libro del también conocido profesor brasileño Miguel Reale Teoría tridimensional del derecho (1974).

El profesor Francisco Elías de Tejada, que era el maestro de la Escuela, le invitó a desarrollar la segunda ponencia («Las Españas como patria») en las Primeras Jornadas Universitarias de Estudios Tradicionalistas, celebradas en Madrid en octubre de 1971. Además del profesor Elías de Tejada, que introdujo esas Jornadas juveniles del Centro de Estudios Históricos y Políticos «General Zumalacárregui» (el Zumalacárregui de los buenos tiempos, antes de que cayera en otras manos), los demás ponentes fueron (por este orden) los profesores Lamsdorff-Galagane, Sardina Páramo, Fernández de Escalante y Andrés Gambra. Elías de Tejada habló de «primera cosecha humana». No sería la última de sus intervenciones en ese seno, pues en 1973 redactaría el capítulo «El derecho en Aparisi Guijarro», para el volumen Aparisi y Guijarro: las claves de la tradición política española (1973). Así pues, en esos últimos años universitarios lo encontramos decididamente albergado en las tiendas del tradicionalismo político español, esto es, del Carlismo. Poco después, en 1975, defendió su tesis doctoral, bajo la dirección del Profesor Puy, El concepto de fuero: una análisis filosófico de la experiencia jurídica, publicado en 1979. También por entonces, en 1977, pronuncia una conferencia titulada «Alternativa foral», en el Círculo Aparisi y Guijarro de Valencia (también el de los buenos tiempos). Y comienza a colaborar en la revista Verbo, donde Eduardo Chuliá comentó su tesis y donde Sardina publicó a su vez sendas recensiones de los libros del notario Carlos Abraira sobre El derecho foral gallego y del profesor Vladimiro Lamsdorff sobre ¿Estructuralismo en la filosofía del derecho?, reseñando igualmente para la Revista de Estudios Políticos las actas de la Reunión de Amigos de la Ciudad Católica del año 1970 sobre «El municipio en la organización de la sociedad».

Los vaivenes de la política universitaria, acrecidos en su disciplina tras el fallecimiento del profesor Elías de Tejada en febrero de 1978, y los cambios acaecidos en el interior de su escuela, no permitieron que se asentara en la Universidad, como hubiera sido de esperar a la vista de sus cualidades. A falta de un catedrático de Filosofía del Derecho se ganó un abogado del Estado, pues —aunque con algunos años ya— ganó brillantemente estas oposiciones dando un giro a su vida. Como abogado del Estado, en Lugo y Pontevedra, aunque ejerció principalmente como juristas práctico, no dejó de cultivar la literatura jurídica, en temas de derecho público y ocasionalmente de filosofía jurídica. También descolló como jugador de ajedrez y aficionado a la ópera.

No volvió en cambio a la actividad en el seno de la Comunión, aunque colaboró ocasionalmente con algunas de las iniciativas de los carlistas valencianos. También figuró siempre entre los corresponsales de la Fundación Elías de Tejada. El profesor Miguel Ayuso, actual presidente de la misma, nos cuenta así que no era infrecuente la comunicación escrita o por teléfono con Juan Antonio Sardina a propósito de la acción cultural tradicionalista. Requiescat in pace.